Se lanzó modelo brasileño del Eco Sport

Con un target masivo, y desde las sugerentes características de la publicidad con que Ford Argentina lanzó la semana pasada el nuevo modelo del Eco Sport brasileño, se envía un fuerte mensaje a los productores nacionales de automóviles y autopartes. Tal vez, suceda como con el Ford Fiesta, quizá el canto de cisne de la industria nacional de los '90. De hecho, este último modelo es el que el año pasado reinició en términos mediáticos la relación, nunca interrumpida pero si deprimida -entanflacionada- de Argentina con el Brasil. Esta 4x4 es promocionado desde la página española Autoblog, y en Autocosmos la venden como la 4x4 más vendida en Argentina; en la página de Ford Motor de Venezuela en cambio la ubican como el modelo más comercializado en Latinoamérica. Tardarán todavía las noticias que anuncien convenios de ensamblaje y contrucción en relación a la sucursal venezolana de esta Compañía Multinacional en la provincia de Valencia de dicho país.

LO QUE FUERE, POR UN ASADO

por Santiago Meilán

Como se sabe, el asado no proviene de las pampas. No es un dato proveniente de una enciclopedia de estudiantes dedicados, bien lejos del asador criollo, la baracoa, la carne asada a las brasas es un producto proveniente de Italia, de la Emilia Romana más precisamente. En su momento, Etto Brant, dramaturgo prolífico de esa región de Italia, movido muy posiblemente por el aliciente que supuso el nobel de Pirandello en el 34, en referencia a una de sus obras dice: “los hombres llegan a una edad en que son capaces de todo por ganar un asado a un amigo”. En el 54 finalmente quien ganará el Nobel será el poeta Salvatore Quasimodo, autor de Y de repente la noche y Etto murirá 12 años después sin ver otro compatriota investido con dicho premio.

Se promueve desde el gobierno, después de superar las ansiedades propias de las elecciones de octubre, en las que se confirmó lo que se sabía desde meses antes, los frentes por donde la nueva presidenta tendrá que hacer lugar a la crisis. Los frentes son múltiples.

Con fecha 18 de octubre, en un movimiento más que electoralista, la Superintendencia de AFJP, el BCRA y la Comisión Nacional de Valores acordaron decretar la repatriación de fondos de las AFJP invertidas en acciones y papeles públicos en el exterior. La medida en principio resonó en la Bolsa de San Pablo, pero la medida fue tomando carácter, por su naturaleza, de ser extensible al resto de los movimientos financieros de las empresas que manejan la porción monetaria más significativa del país.

El tema se serenó incluso más allá de las elecciones, lo cual siempre sugiere la polarización de los frentes por donde las crisis luego reaparecen. Esta advertencia tiene cierta tradición en los movimientos económicos de las cuentas nacionales. Nadie olvida que parte de los fondos que hoy caen en el morral de la deuda con el Club de París, ademá de contener los ahorros atrapados por la sociedades de Fondos de Inversión, allí también se contabiliza el déficit dejado por la impericia de los agentes de fondos de retiro. La primera de estas dos cuestiones volvió a resonar con el caso Skanska y la segunda todavía la lloran los abuelos itálicos.

En el Clarín de hoy un nuevo eje problemático, tal vez más estructural como lo es el de la inflación, se abre a partir del viaje que harían el presidente de Ecuador Rafael Correa y Hugo Chávez para reforzar los vínculos de sus respectivos países con la OPEP. Organización que a mediados de los ’70 promovió, mediante una suba en el precio del petróleo, y que hoy aquel precio representa nada frente a los 80 dólares que promedia ese producto en la actualidad, la ruptura del gobierno argentino con el plan Cóndor, y la subsiguiente polarización que siguió en la matanza de argentinos.

Mario Rappaport, actual pope de la economía política en el ámbito de la UBA, recordemos que el ámbito académico sigue a pie juntillas el pragmático de los gabinetes, lanza desde su trabajo para la cartera del ministerio de Cultura y el de Educación la siguiente hipótesis, a la que el cronista de estas líneas adhiere por coherencia antes que por experiencia. Mario Rappaport apoya la teoría que dice que el gobierno militar se vio más enrolado a los antecedentes del Ejército Rojo, a partir de las realciones estrechas que se dieron entre la URSS de Brezhnev y el gobierno de las Juntas, causa y efecto del desconcierto que reinaba en los despachos de la Casa Blanca.

Hoy un nuevo frente de crisis se hace nítido (pulula esta pretemporada el logo de Nike-90, ¿será una remisión a la década?), pero aún se espera saber si realmente se está en un círculo virtuoso como los que anunciaban González Fraga, alma mater del nuevo ministerio de Economía, en mayo del 2006, es decir, todos se preguntan qué pasará con la producción. Todo indica que este ciclo será un suave despegue y seguramente el hecho de una nueva división en el Ministerio que tomará Martín Lousteau el 10 de diciembre, como ya lo hiciera Menem en su segundo mandato en favor de un Ministerio de Industria anuncia algo más que la tradicional venta de Alpargatas Brasil, la cual nuevamente vuelve a manos cariocas.

Malena Bystrowicz, Agujeros en el techo

Nuevamente, la gente de Avellaneda es de la partida en la búsqueda por reconstruir lazos identitario. Como se había dicho desde estas páginas, esta vez Malena Bystrowicz presenta en el Centro Cultural Caras y Caretas (Venezuela 330) y en el Goethe (Corrientes 318) la experiencia realizada después de vivir 4 años en la Villa 20 de Lugano, de la cual salieron una serie de videos además del suyo que, pensamos, se pondrán a circular como lo hiciera su trabajo Cartoneras (2001).


http://www.clarin.com/shared/v8.1/swf/fullscreen_video.html?archivo=http://videosfla.uigc.net/2007/11/09/agujeros.flv

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El cerro se yergue a lo largo
como tu cuerpo a mi lado,
el viento es tu aliento
y los queltehues tus
besos endiablados.

Duro rodeo tras los Andes
para llegar a tí del otro lado
del atlántico.
Las nieves blancas,
las rosas amarillas.
tus ojos café, los mios verdes,
y el cielo azul frio de Chile sin tí.
El río argento suena en lo
más profundo de mí,
donde nuestra playita nos espera
una vez más.
Duelen las tripas, duele el alma
de tanta soledad de tí, amor.
Cruza el mar, cruza las montañas
que del otro lado te espero para calmar mi dolor.
LEBTXARU, SANTIAGO 9 NOV DE 2007
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Verde, azul, marrón, frio y calor.
Blancas las nubes, blancos los Andes.
Roja mi sangre, rojas las flores,
una estrella clavada en mi corazón.
Un río de de recuerdos, una cordillera
de proyectos.
Una vida sin tí pero contigo,
Una vida juntos a la distancia cercana
de nuestro eterno amor.
Dolor, amor, miradas y pasión,
te amo como aquella noche
de olvido y perdón.
9 noviembre de 2007, Santiago.

LEBTXARU
Lautaro Eduardo Salgado
ahora desde Chile
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I didn't vote her

Por Joe Goldman *

Mi tarea para el domingo a la tarde fue bastante simple. Para un paquete televisivo sobre la elección en Argentina tenía que ir a la calle y entrevistar a los votantes saliendo, con tres cosas adicionales haciendo el trabajo un poco más difícil: tenía cuatro horas para llegar al satélite o tres para el FTP (Internet), a tiempo para ABC’s World News Tonight-Weekend, tenía que buscar gente pro y contra Cristina Kirchner para dar los dos lados y, por estas limitaciones de tiempo (sin un minuto para traducir) y por los gustos de los televidentes en EE.UU. (como dice mi jefe, “pensá en las viejitas de Iowa”), tuve que hacer las entrevistas en inglés.

Después de hablar con más o menos ochenta personas en la zona de Barrio Norte, me di cuenta de que no había ningún angloparlante que hubiera votado por Cristina. Peor todavía, la gente respondió con tanta vehemencia, tanta rabia en contra del Gobierno que fue sorprendente y a la vez sentí que estaba rodeado de psicóticos. Escuché respuestas con mucha bronca contra los Kirchner y gente puteando al gobierno K, algunos llegando a decir que es el peor gobierno de la historia, que nunca robaron tanto, que estamos mal, etcétera.

No pude menos que acordarme de otros momentos en que hice notas con la gente en Barrio Norte, también buscando angloparlantes, pero en un ambiente totalmente diferente. Me acordé de la entrevista en 2002 con un señor que tenía un piso muy lujoso por Las Heras y no tenía plata para pagar la factura de luz. El hablaba inglés a la perfección. El departamento estaba oscuro, con velas y las luces de la cámara alimentadas con pilas permitiendo la filmación. Me acordé también de ir con esa cámara a filmar a las señoras de Recoleta vendiendo sus pieles y otras posesiones en un centro de trueque en la calle Junín. ¡Qué bien hablaban inglés esas viejas!

Me acordé de la noche del 19 de diciembre de 2001 siguiendo la multitud en Barrio Norte que salió a la poca comodidad de la calle, de la protesta, motorizada y enfurecida por el discurso casi incomprensible en cadena nacional del entonces presidente De la Rúa. Caminaron a Plaza de Mayo, pero primero pasaron por el edificio del entonces ministro de Economía Domingo Cavallo para pedir la cabeza de la misma persona que seis meses antes era el salvador del país. Por lo menos para esa gente que, por supuesto, hablaba inglés y hoy putea contra los K porque no matan a los piqueteros que bloquean sus calles.

Me acordé de filmar las multitudes rompiendo vidrios en los bancos, en protesta contra el congelamiento de depósitos, impuesto por el mismo gobierno que ellos habían votado en masa sólo dos años antes. Muchos de aquellos vándalos hablaban perfectamente inglés y son hoy los mismos que putean contra los K por falta de políticas contra los criminales.

Quizá me estoy poniendo viejo, pero estas memorias son de hace apenas cinco o seis años. No estuve aquí durante el proceso, pero uno tiene que pensar, ¿son las mismas personas que pidieron el golpe militar en 1976?

Ahora tengo que decir que si yo pudiera votar aquí, el domingo mi voto probablemente habría sido para Cristina. Simplemente, creo que merecen un premio por cuatro años de una muy buena administración de la economía, que ha crecido como nunca con poco o nada de ayuda de afuera para apoyar este boom. Para los que hablan de los precios internacionales muy altos de granos, carnes, etc., hubo otros momentos propicios en la historia argentina que no fueron tan aprovechados. Es mi opinión.

Ahora, este gobierno está lejos de ser perfecto y creo que hay mucho de racional en no haber votado a Cristina. Hay otros candidatos que ofrecen proyectos interesantes y distintos que uno puede argumentar que podrían mejorar lo hecho durante los últimos años. Lo que me cuesta creer es la vehemencia, la rabia contra los Kirchner. Entre la gente que entrevisté el domingo pasado había varios que dijeron “Es el peor gobierno de la historia” y, refiriéndose a la segura elección de Cristina,“¡no va a durar dos años!” Si fuera por la gente de Barrio Norte y Recoleta, Argentina entraría al Guinness: el país que tendría un golpe militar en medio del mayor crecimiento y éxito de su historia. Hay cierta culpa del Gobierno por lo que se ve en esos barrios. La soberbia sin freno de este Gobierno, la campaña inexistente de Cristina, la poca habilidad y agilidad para explicar políticas de una presidencia con quizás el peor manejo de comunicaciones que he visto. Todo esto contribuyó a un clima adverso en centros urbanos del país. En lugar de puteadas, los Fernández y Cía. harían bien en mirarse al espejo y tratar de cambiar equivocaciones en políticas comunicacionales y actitudes en general.

Pero, ¿de dónde viene esta bronca? ¿Es gorilismo? Dudo, después de todo Kirchner ha hecho más que cualquier peronista por modernizar el partido, deshaciéndose de muchos de los dinosaurios del pasado. ¿Puede ser que el milagro económico no les ha tocado? Falso, son los que más se beneficiaron en los últimos tiempos. Pienso que este comportamiento irracional es una patología de cierto sector (por suerte pequeño) de la sociedad argentina que no va a cambiar sino alterar su manera a instancia de expresarlo.

Me acuerdo de cuando llegué la primera vez a la Argentina, hace un cuarto de siglo. En uno de mis primeros días aquí, una mañana primaveral bellísima, tomé un taxi de Barrio Norte al Centro con una amiga medio cheta. Al entrar al taxi ella comentó, “¡qué frío!” Quince minutos más tarde, bajó la ventana y dijo: “¡Este calor me mata!”

* Periodista nacido en el Bronx, Nueva York; corresponsal de ABC en el Cono Sur.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-93979-2007-11-02.html




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