SIGEN, AGN y después.... (la Procuraduría General del Tesoro)

Finalmente pasadas las galas y festejos, el 12 de diciembre llegaban al conocimiento público algunos de los nombramientos de rigor encarados por cada nuevo primer mandatario del Poder Ejecutivo, que se hallaban pendientes. Publicado con anterioridad, el decreto 1344/07 del 5 de octubre creaba la figura del Servicio Administrativo Financiero (antes sólo era en un indeterminado plural, hoy es S. A. F.). Según la ley que la preside, la 24.156, y ella misma deben garantizar el control “anterior y posterior” a las actuaciones de auditoría interna.

Así como el Director de la Comisión Nacional de Valores funciona como contralor al correcto desempeño del sector comercial, el Director del Servicio Administrativo Fi­nanciero será la figura que injertará el control político sobre las partidas previamente aprobadas tanto hacia un lado por el cuadro administrativo correspondiente, y también, por el funcio­nario público que haya movilizado la medida distributiva correspondiente.

Según las versiones ese lugar lo ocuparía Julio Vitobello, empleado directo de Alberto Fernández, y lo haría desde el escaño de la SIGEN. Eso advertíamos hace unos meses, cuatro días posterior a la fecha en que se creó la figura que Vitobello dejaba vacía en el Ministerio de Economía de acuerdo a su inminente asunción en el organismo de control SIGEN. Dicho organismo se hallaba al mando de Claudio Moroni, quien hoy pasa a la ANSSES, tras dejar Sergio Massa el puesto conforme a que mudó su función a La Plata.

Todo esto no hace más que modificar el recorrido necesario por vía constitucional del control de los organismos del Estado. Allí se abren tres frentes. Al día de la fecha tanto el fiscal Montenegro como López Biscayart fueron removidos del papel prominente que adquirieron los días de las papas calientes con la energía (el De Vido gate). En su lugar por rango operativo, al salir Stornelli que hoy se dedica al ejercicio liberal, y el enjui­ciamiento de Tiscornia, dejan el lugar de querellante en el sector a Iribarne (juez de parte en esta última causa por mal desempeño).

Ahora el verdadero atolladero, ya que aún no se abarrotan los “pedidos” o partidas determinadas en el presupuesto (llegarán leyes para cuyos redactores los sueños adquirirán dignidad parlamentaria), lo integra el denominado team de la Auditoria General de la Nación, encargada de controlar a la institución que aprobará o rechazará dichas leyes, y encargado indirecto de la orquestación legislativa, es decir, de decir cómo se aprueban.

Según el diario Clarín del 12 de diciembre la composición de dicho ente de control estaría presidido por 4 peronistas, y tres radicales, uno de los cuales será el presidente. El problema radica en que de aquellos cuatro diputados y senadores, dos: Oscar Lam­berto y Vicente Brusca, ambos diputados, figuran en lo que tradicionalmente se llamó FREJULI, que hoy se encuentra jalonada por la pulseada entre radicales k y el nuevo peronismo (¡), (¡!!) de los Rodríguez Saa y los petro-pesos patagónicos de Sobisch. Como contraposición, Francisco Fernández y Gerardo Palacios, abiertamente mene­mistas. Actualmente, los últimos referidos ya se encuentran querellando al radical Despouy, titular de la AGN.



otras fuentes:

http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0221/articulo.php?art=4924&ed=0221

http://www.cippec.org/nuevo/index.php


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mamá... no quiero ir al recreo


por Santiago Meilán

Recurso para padres ocupados, aliciente para niños híperconectados, depósito para hijos de empleados del sistema, mecanismo de progreso de clases depauperadas, la Co­lonia de Verano del GCBA ha llegado a transformarse en un dolor de cabeza para los que durante el año cumplen la función pedagógica dentro de la enseñanza formal.

La postal que cualquiera que visitara el cuartel de campaña montado en una dependencia del Ministerio de Educación de Buenos Aires a los efectos del Programa Recreo de Ve­rano se llevaría, sería la del caos, las ansias generalizadas del aspecto remunerativo, y en ese margen las opciones recorrerían diversos aspectos que en nada acompañan el efecto educativo.

Hernán Herrero, coordinador del programa Recreo dice: “El programa es una forma que tienen los chicos de la Ciudad de no desvincularse con el trabajo pedagógico enca­rado durante el año escolar. Puede que los contenidos que se trabajen en el lapso de va­caciones no tenga nada que ver con los contenidos curriculares, sin embargo les ayuda a encarar durante el año sus obligaciones escolares.”

De hecho la mayoría del personal que se contrata para el plan de vacaciones es en su mayoría profesores de educación física. “El mecanismo mediante el cual los encargados de la integridad de los chicos es —a ojos vista de la Lic. Carla Toniuchi, jefa de recur­sos humanos—, severo. Los aspirantes pasan, con posterioridad al proceso de inscripción por una estricta barrera de selección. En muchos casos semeja un coloquio, que el que estará al cuidado de los chicos debe rendir ante un tribunal de profesores con bastante experien­cia en el proyecto.”

El programa de vacaciones tiene una extensa historia, arranca con las guarderías crea­das allá por la época higienista de nuestra escuela pública, con los jardines maternales, y en su formato actual, el antecedente es el Proyecto Vida Plena, que con la llegada de la democracia se desarrollaba en plazas y parques. Hoy los chicos del sistema educativo público cuentan con la posibilidad de ir a recreos veraniegos, tanto en Capital como en Provincia, donde les esperan actividades propias de la época del año.

“Es necesario que los encargados de los equipos de trabajo sean peritos en materia de seguridad y primeros auxilios, porque más allá de contar con los recaudos de atención asistencial, los profes deben contar con recursos para lo imprevisto.” —agrega Toniu­chi.

Sin embargo está el lado oculto del sistema que mantiene con las manos ocupadas a los niños de la ciudad. “No es la primera vez que inscribo a mi hijo en la colonia del Gobierno de la Ciudad, al principio lo dejaban colgado, no llamaban, y luego sólo me decían que los profesores que estaban a cargo de ese grupo al que iría no habían reunido las condiciones para coordinar el equipo.”—dice Dora, la madre de Antonella de 12 años.

“Yo me anoto siempre para dar clases durante el verano, pero nunca quedo seleccio­nada, no llaman y si llamo yo salen con evasivas, que me van a llamar, que se están haciendo los coloquios, y cuando dejás pasar dos o tres días te cambian todo, los colo­quios ya se tomaron, no quedaste, etc. Un lío.”—opina Marcela, maestra de primaria del Instituto Fernando Félix Benasconi, tradicional escuela de Parque Patricios.

Existen varios centros de selección de docentes para el programa, uno de ellos fun­ciona en Don Bosco al 4000, allí el clima es de movimiento continuo a partir de que durante los primeros días de diciembre se comienza a convocar a los que serán coordi­nadores, docentes y auxiliares de los chicos. Algunos rezongan, “es un caos, parece que no quedé” dicen mientras se retiran, otros salen en carrera veloz con su celular concre­tando un coloquio en alguno de los otros centros de selección.

“Una vez llegado el 2 de enero, todo se vuelve más tranquilo —continúa Herrero—, con los chicos en las piletas y los docentes trabajando el resto es una actividad más re­lajada para los que durante el año organizamos el evento.”

Con un buen target en seguridad y ningún incidente en su memoria, el programa salió siempre exitoso, sin embargo muchos de los que quedan afuera e incluso viejos participantes de la movida se preguntan si es necesario someter a los chicos, luego de un año de trabajo escolar, a la dinámica en la que quedan insertos los que lograron permanecer en el programa.

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A un mes del aniversario


Lo habíamos visto en Verdad Consecuencia, era el novio de Damián de Santo. Siempre predispuesto para encarnar el amante freak de una pareja de gays, lo había perseguido ya a Federico Olivera en Son de diez. Con un carisma particular no encaraba el papel típico de un homosexual, sino más bien algo similar a lo que pudo significar (con las distancias a salvo) Jorge Luz en "los cinco grandes del humor". El mes pasado se cumplió el primer aniversario de la muerte de Pablo Shilton, un director que había encarado su primer trabajo en dirección cuando un accidente automovilístico lo arrancó de nuestro lado. Aquí va un recuerdo de quien le rindió tantos homenajes.

Pablo: Email me

Si no interesa, mejor no saberlo

Los Ensambles Petersen, Moreno¸ y la familia Acevedo, protagonistas de la colum­nas económicas de la semana. Los primeros dos, abocados a la tarea de hacer viable las figuras financieras que permitieran el traspaso de la petrolera YPF al grupo local domi­nado por Enrique Eskenazi. Ya que finalmente el Grupo Petersen se hará cargo del 15% de las acciones de REPSOL, la cual antes de la operación contaba con el 65% de la cartera y que tras vender vía préstamos al empresario argentino, volverá a licitar en febrero otro 20% en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Esto no impide que siga asumiendo el rol de controladora de la firma.

El Grupo Petersen posee una importante prosapia en las finanzas locales. Arraigado en la década de los 90 a las licitaciones de TV de cable, particularmente era el dueño de los locales donde 4 cabezas, la productora de Pergolini, comenzaba a producir el ciclo de reportajes picantes a políticos argentinos, y con fuerte ascendencia en el medio bancario cuyano, fue el elegido por el representante del Enarsa, empleado directo de Daniel Ca­meron y este a su vez de Julio de Vido, para comandar lo que supone una movida “na­cionalizadora” de las fuentes energéticas, previendo una crisis energética doméstica para el primer invierno de la presidenta Cristina.

En esta sinfonía de cheques en blanco, el Grupo Moreno dirige una avanzada sobre el desabastecimiento poniendo el hombro a la producción nacional pero, una vez más, sin muchas previsiones de continuidad más allá del 2011.

A decir verdad, las experiencias post-default de la administración central del Estado Argentino no tolerará muy lúcidamente una nueva ronda de negociaciones con el FMI, y a ojos vistas de que la agenda de corrupción, que es el medio por el que entra el mensaje en los países centrales, no hace parar las orejas, todavía con sus novelones venezolanos, de los caciques que contarían con ciertas posibilidades de mover metálico hacia las co­marcas del fin del mundo. Puede que se considere una versión arriesgada, pero en tanto no se produzca en la región una lógica similar a la que a principios de los 90 Carlos Mata produjo en Caracas junto a Maricarmen Regueiro, difícilmente las producciones brasileñas vuelvan a ser verosímiles al final de la era kirchnerista.

Finalmente, una buena noticias para la plaza financiera internacional es la adquisición completa a precio de mercado por parte de Lakshmi Mittal de la empresa socia del mayor complejo industrial de Latinoamérica en materia de aceros. La familia Acevedo terminó de desprenderse del control de la empresa que fundara Arturo Acevedo, empre­sario de la construcción, en 1942 junto a capitales británicos. Por el momento, la em­presa que sirvió como punta de lanza al que luego fuera ministro de economía José Martínez de Hoz, en tanto se concrete su salida de la plaza bursátil nacional, se hallará bajo la sola égida de la controlante Española Arcelor, aún vinculada con el medio ar­gentino a través de Iberia-Marsans-Eurnekian, y REPSOL-Transp. de gas del Norte.




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La nuvola YPF-REPOL-ENARSA

Un legendario amigo de los especuladores bursátiles, un acróstico suficientemente usado en los noventa para otorgar credibilidad a los balances contables de las grandes empresas, el EBITDA, (earnings before interest, taxes, descounts and amortisation), vuelve de la mano de los inversores internacionales en esta nueva etapa que comienza con el mandato de la primer mujer presidenta de la Argentina.

Muy lejano a los términos de intercambio en los International Stock Exchage Market de la antigua Europa, los acrónimos atraviesan hoy el mar de las colocaciones moneta­rias. Sin tener en cuenta ya el yield, que era la ganancia bruta de una inversión, o el clean pryce, que era el resultado de acrecentamiento sumado a la ganancia del Jefe de Bolsa, es decir el Estado, en lo sucesivo comenzará a hablarse de, anotemos, T. I. R., que no es una marca de lubricante para autos, y P. P. V. (promedio ponderado de vida), la medida keynesiana llamada también duration.

Finalmente se ha cerrado la novela “YPF-REPSOL”.

Sin embargo existe algo en todo su argumento que no encaja. A simple vista el nuevo interés de Repsol por las últimas licitacio­nes abiertas en el Brasil desde que Petrobras fuera readquirida por el Gobierno vuelve sospechosos los intereses de dicha empresa española respecto de los intereses particula­res de Argentina. Muchos dicen que su generosa inversión en YPF, allá por los años 98 cuando las papas quemaban, sólo fue una punta de lanza para luego desembarcar sobre territorio carioca.

Hace exactamente un año se firmaba el acuerdo multi-país sobre exploraciones en dos áreas específicas de la República Argentina, una situada frente a Mar del Plata, la otra en Tierra del Fuego. Hacia la misma fecha se publicaban las bases de concurso público para constituir la Base de Datos de Hidrocarburos, perteneciente al período 2007-2008. En el medio sucedieron algunos sucesos que empantanaron la cancha.

Por un lado el acto multitudinario de Chávez en el estadio de Ferrocarril Oeste, a horas de que George Bush hijo arribara a Buenos Aires, y luego la consabida gestión del jefe de Estado republicano en la región por el tema de los biocombustibles. Lo cierto es que los acuerdos firmados por Antonio Brufau y el Enarsa irían más encaminados a reconstruir el eje de intercambio entre países por la biodiversidad, arrasada por la im­pronta del jefe de Estado de EE. UU.

Como se afirma en la editorial del diario Clarín de hoy, el espaldarazo que aventó Kirchner y su esposa Cristina, al elegir la asunción de Mario Das Neves en lugar de asis­tir la asunción de Mauricio Macri, llevaba todo un correlato de cooperación entre la Provincia de Río Negro y el Enarsa.

SECTARIZACIÓN

La sectarización trata siempre de racionalizar las divisiones. Eso se llama sectarizar. Es una dinámica propia de la política, del famoso ‘divide y triunfarás’ de Cayo Cesar. La dinámica secesionista efectivamente proviene de esos días. Cuenta Guthrie en su manual célebre de Filosofía que incluso antes, en la península helénica, se dio desde múltiples registros la idea de ‘versionar’. Desde el teatro de Esquilo (en Siete contra Tebas, por ejemplo, en la que las erinias son las que provocan el pánico en la ciudad cercada, o en la Medea de Eurípides, donde los eunucos provocan que Alcestes se libre del poder vengativo de su madre) hasta en los relatos historiográficos (en la versión de Tucídides, el discípulo se atreve a contrariar al maestro, y el relato de la invasión por Perseo de Samotracia se debió al retardo con que el mensajero llegó a comunicarse con Jerjes), las versiones de información provocaron muchas veces consecuencias inmotivadas.
Mariano Montemayor, en su columna de la revista Confirmado, se preocupaba por estas custiones y sus recursos eran similares. ¿De dónde proviene ese ímpetu por escribir la historia? (sobre editorialismo en "Primera Plana" y "Confirmado": aquí)
Raymond Williams, en el trabajo citado (Cultura y sociedad, Bs. As. Nueva Visión) refiriéndose al ministro de educación de la corona, en tiempos revolucionarios (1830-1848), usaba algunas de sus opiniones para realizar dos topos de lo que luego sería intrínseco a la crítica literaria. Utilizaba de la pedagogía de Arnold, publicista anarquista del English Readers, los elementos necesarios para criticar desde su anarquismo la propuesta del ministro Burke. La mayor ferocidad se advierte cuando se llega a los elementos, digamos estereotipados. Williams, en todo caso, rastrea una ambivalencia de las posturas revolucionarias y no ya del liberalismo, carente por definición de conciencia social. En segunda instancia, hace que Burke mencione las peculiaridades, virtudes, de la poesía, las artes, y Arnold realiza con ellas una diatriba programática.
¿Qué hay de todo esto en la praxis cotidiana? Seguramente habrá que revisar, estimado lector, la confrontación entre Gibelinos y Güelfos. Ente Girondinos y Sints-Coullotes.


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LAS DOS FORMAS DE LA INFLACIÓN

Que muchas veces la mayoría de los naturales de este país, y también los otros, tengan que declarar, producto de los avatares históricos, que la inflación es un proceso radical, por el partido y no por su taxatividad se debe en principio a un error, parcial, y una voluntad de ocul­tamiento por parte de los especialista económicos de la patria.

Más allá del célebre estudio que lanzara Terragneo, manotazo de ahogado del alfonsi­nismo empantanado, nunca estaría de más aclarar que aquella inflación, la híper, por la que el Partido Radical se hizo célebre es sólo una de las apariencias del fenómeno de incremento de precios públicos.

Hace meses que, visto el nivel de crecimiento que no disminuye, se ha removido una vieja discusión de los círculos económicos de la Universidad de Buenos Aires. Una vieja reyerta que le dicen. De un lado los monetaristas, hoy desempleados estructurales, y del otro los tributaristas.

En el fundamento de ambas vertientes de la teoría de la mejora puede encontrarse el nudo de la situación planteada más arriba.

Y sería: existe la inflación por contracción de la demanda, que no es el caso que hoy se vive y sí es la denominada inflación tradicional del partido de Alem e Yrigoyen. Esta consiste en la necesidad en que se ve el Banco Central de la República Argentina de recuperar moneda emitida a partir de la bonanza.

Esto es, el comercio mejora, los precios internacionales gracias a la renta marginal de David Ricardo, pata derecha del discurso marxista, la entrada de divisa es incontenible. Es allí cuando, y esto es lo que sucede hoy, el gobierno debe incrementar el circulante ya que el desfasaje entre el dinero circulante, entre divisas y monedas nacionales, no se equipara con la demanda de los exportadores de convertir el peculio de su actividad en circulante, esto es contante y sonante. Alí el BCRA emite para que los productores pue­dan abastecerse y continuar con la producción.

La otra inflación, la mala, es la contracara de este procedimiento. La demanda de pro­ductos disminuye, el productor no necesita ya de la moneda nacional sino de divisas que se procurará por la vía del empréstito y allí el circulante comienza a devaluarse merced de la circulación ‘privada’ del capital. El dinero del Estado deja de contrarrestar el vo­lumen de divisas y se devalúa.

Si en una primera instancia, los precios subían porque, ya sea había poca oferta (vol­cad al mercado internacional) y el nivel de divisas revaloraban la economía doméstica, es decir, uno debía pagar más porque había menos pero además valía más caro; en un segundo momento, habrá mucha mercadería, a bajo precio por cierto, porque ya no es redituable fuera del mercado interno. Para estas transacciones el público percibe que el dinero no vale, que debe desembolsar más efectivo para comprar porque el productor se ha endeudado en dólares y el peso ya perdió relación respecto de las divisas escasas.

Esa primer inflación, la devenida de ingresos de divisas y escasez de producción, es un recurso insuperable para aquellos que entienden la economía como administración de lo escaso. Los tributaristas ven los buenos tiempos como oportunidad de ahorro, y ese desfase entre el cálculo de divisas y metálico circulante se ‘redondea’ con los tributos: subsidios e impuestos.

Por el contrario, sus oponentes, entienden que la maquinaria económica de un país se apoya en su soberanía emisora, por lo que, los recursos típicos de esta facción, tan tec­nocrática como la otra, digámoslo, son los de control de precios y... si hablan de tablitas, no quedan dudas, estamos ante un monetarista.

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La concertación, modelo latinoamericano

Una posibilidad que resultara verdaderamente superadora de la capacidad de generar cultura que posee la paranoia, en economía, llevaría a perder el miedo a las fosilizacio­nes que promovería la reticencia al establecer etapas científicas, temor al que suscriben eméritos de la talla de Gregorio Klimovsky.

Sin embargo, a 24 años de la recuperación de la autonomía universitaria, ciertos con­sensos establecidos desde la actividad académica, en la actualidad, promueven la pre­gunta sobre el valor positivo de que sigan operando.

No es posible distinguir si esos consensos se establecieron más bien como producto de ese temor infundado que se señala, o por el contrario, si habría que recurrir nuevamente a un trabajo de archivo para poder argumentar por la contraria, y promover otra periodi­zación de debacles económicas en perjuicio de las categorías establecidas. Las periodi­zaciones, seguramente surgidas de la intuición y del temor antes que de regularidades de la naturaleza (¿hay naturaleza en las economías?) privilegiaron en su momento (Ace­vedo, 1996; Samuelson 1979; Gelbarth s/f) unas coyunturas sobre otras, que funciona­ron en los trabajos académicos como bisagras para comprender la actividad económica.

De los múltiples cortes de manga internacionales, prevalecieron en la literatura de aquellos consensos dos: una de raíz financiera, la otra de carácter geopolítico. Hay, más que nada, en los modelos de interrupción del sistema económico vigente, cualquiera que se seleccione, una intención de visualizar dos prácticas políticas: los Consensos y los Planes. Con esos elementos, regularmente, se pierde de vista lo que subyace al op­timismo periodístico.

Juan Carlos Portantiero, el introductor de la literatura gramsciana en el ámbito político del marxismo latinoamericano, en el número 1 de la revista Debates, señalaba dos di­recciones que tomaría la interpretación de dicho intelectual italiano. La principal sería la del anti-economicismo, y no le faltaba coherencia aunque se tratara de un teórico mate­rialista, en ese período histórico se batallaba contra una inflación desembozada, que trepaba al 20% mensual (¡!). La otra orientación, percibida desde las circunstancias ac­tuales, apuntaba a denunciar la prematura longevidad de la hegemonía alfonsinista. Di­cha revista apareció en septiembre de 1984. La influencia de Raúl Alfonsín en la política local se extendió por lo menos hasta diez años después, en 1994, con el Pacto de Olivos.

Coherentemente se buscaba des-economizar el discurso político, y sin embargo el in­cremento distributivo, que había sido fuertemente contenido durante la dictadura, pe­leaba ahora por desatarse. Otras discusiones matizaban el furor político de la democra­cia: el parlamentarismo y la dinámica partidaria. Se trataba de introducir a toda máquina una dinámica progresista (progre) a la clase media, que durante ese período anterior había llegado a ser, tal vez para muchos de sus representantes, infantilizada y reprimida.

En la misma revista Debates, Mario Damill (analista económico de turno de la Con­sultora Fiel, hoy miembro de IDEA) propone una metafísica del crecimiento. Esta no debería pasar por alto el siguiente punteo:

a) frente a un crecimiento económico marcado por el monetarismo (cuando no hay producción, la riqueza se representa en la imprenta del Banco Central) era necesa­rio implementar las tablas heredadas del proceso, convertidas en control de pre­cios. Modelo que hoy se recupera.

b) también de la propuesta de concertación se desentraña un hueso estructural de lo que marcaría, como se dijo, el período radical alfonsinista. Esa concertación se llama multipartidaria; recién en el menemato volvería a llamarse multisectorial, con la inclusión de los gremios.

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10 de diciembre de 2007

A horas de la asunción de Cristina Fernández

BRECHT PARA UN EMPLEADO PUBLICO

Son ciertamente pocas la referencias en la obra de Karl Marx acerca de las diversas formas que pudiese haber adquirido en su tiempo el conocimiento psicológico. En reali­dad en su obra hay poco de especulación en torno al sujeto. La teoría marxista, puede decirse, es una psicología de masas.

En el artículo que ya citamos, Stuart Hall vuelve sobre la máxima de Durkheim, me­diante la cual, el sociólogo vislumbraba en los avatares de la ciencia decimonónica todo un mecanismo de selección a partir de la cual, llamémosle el iluminismo, había deter­minado un corte arbitrario en las áreas de conocimiento, que la elección que se había realizado en torno de la sociología había descartado el conocimiento de la psicología social. Seguramente haya sido, posteriormente, el legado de Saussure el que permitió, entre otros, el surgimiento de escuelas como la de Pichón-Riviere. Lo cierto es que Marx parece retroceder cada vez que se llega a las determinaciones subjetivas.

Un poco queriendo desentrañar las obsesiones de nuestros cuadros académicos, nue­vamente Williams se hace presente. En un capítulo, originalmente publicado en la re­vista de la editorial Presente y pasado, y luego recogido como parte del libro Cultura y literatura por la editorial Península, Williams reflota un topos tradicional de la teoría marxista. En Una contribución a la teoría política marxista, una compilación arbitraria llevada a cabo por su albacea, porque digámoslo, Marx escribía mucho, pero no editaba, habla de la ‘determinación’. Dice: “no es la conciencia de los hombres la que determina su existencia, sino, por el contrario, es su existencia social la que determina su concien­cia”.

Sumariamente, ese es todo el contenido psicologista que puede encontrarse en Marx.

Viene a la conciencia entonces la incertidumbre en torno a la fuente de donde la exis­tencia social fluye. Sin duda el imaginario social, la ideología, forma parte de ese de­terminismo tan taxativo.

El lunes próximo asumirá por primera vez en la historia un mujer a la presidencia de la Nación a través del voto directo de los ciudadanos. Culaquiera puede imaginar, en el seno de la familia Kirchner, las conversaciones, los diálogo cercanos en relación a este hecho histó­rico. Cualquiera puede imaginarse a un buen amigo del todavía presidente, recordándole las intervenciones de su mujer cuando siendo él gobernador de Santa Cruz, ella era por esa provincia, su diputada. Esa predisposición aguerrida desde la bancada de Cristina Fernández de Kirchner durante la etapa menemista, debe haber sido sin duda causa y efecto de este hecho de la historia.

En el mismo artículo de Williams, fuera de discusión, introductor de la reflexión de Antonio Gramsci (digo reflexión, porque difícilmente se acepta el mote de sociología del encierro) habla de cuatro concepciones fundamentales de dicho autor italiano: do­minio, hegemonía, ideología y cultura. ‘Dominio’ “se expresa en formas directamente políticas. ‘Hegemonía’ es un “proceso social total”. ‘Ideología’ “se aplica por medios abstractos a la verdadera conciencia tanto de las clases dominantes como de las clases subordinadas. En este sentido ‘ideología’ es un concepto superior al de cultura. ‘Cul­tura’, Williams habla de ‘sistema cultural’ y dice: “la política y la cultura existen en la sociedad como elementos significativos... como formas que han tenido un efecto signi­ficativo en el propio proceso hegemónico”, “el sistema cultural, político y económico nos dan la impresión a la mayoría de nosotros, de ser las presiones y límites de la simple experiencia y del sentido común”.

No se trata de un glosario, sino de un juego. Williams en dicho trabajo estaba pelián­dose con el marxismo estructuralista, que a esas instancias había opuesto al término de cultura, el de objetos culturales, de manera tal que la discusión, con ese solo puntito, quedaba fuera de la contrapartida en lugares tales como Argelia o América Latina. Pro­veyéndome del título del libro (Cultura y literatura) imaginé lo que de cultural había en aquellos gritos de la Sra. de Kirchner. Recordé el apartado de Martínez Estrada, un na­cionalista moderado del mitad de siglo XX, en referencia a una figura autóctona: el ti­lingo.

Imaginé a la Diputada Fernández recorriendo, en sus tiempos de estudiante, los dis­tintos departamentos administrativos de La Plata, Río Gallegos y Buenos Aires. La imaginé con ese talante. Y no tardé en hacerme la pregunta: ¿cómo habrá esquivado ese mote de tilinga? ¿Cómo pudo pegar esos gritos?

Mañana se asiste a un hecho histórico, tal vez determinado por la dinámica mundial (recuerdo a Violeta Chamorro, primera presidenta mujer de Latinoamérica por Nicara­gua), pero sin duda pienso un poco más.

Digo, la Dra. Fernández de Kirchner no pudiendo evitar la recorrida habitual por los pasillos administrativos a los que todo funcionario alguna vez le está definido recorrer, peleando contra la burocracia y haciéndolo con ese carácter particular. Me imagino sus “pequeñas” batallas ganadas a una Sra. Chanel nº 5 y cabellera platinada, aunque en su época ya hacía furor Moria Casán (me río, pero eso funciona en la administración pú­blica). Ganando de esos triunfos un collar de desconciertos asumidos por la Sra. de Beauboir de turno (eso también funciona así, detrás de toda belleza hay una buena loba feroz).

Y me pregunto si todo eso habrá hecho ‘cultura’. Si los requiebres que hoy un artista, un docente, un magistrado, pelea en la hacienda pública no es la otra cara de una hege­monía profundamente arraigada en el poder, y que funciona a base de ‘furores’ disimu­lados. Obstáculos en los que un ‘alma pura’ (así habla Harbermas cuando se refiere al Goethe del período Wilhem Meister) cae y abatido no le queda otra que reflejarse en ese ‘tilingo’ de la Geografía de las pampas. Si la templanza del carácter es todo. Sin duda no, también está el talento, y también Bertolt Brecht. Pero de eso Cristina no habla, pre­firió olvidar sus veladas en el Teatro Nacional de La Plata.

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¿AGN SMATA PJN? (Glo: todo un trama!!!)

No todo es lo que parece. Por más que Merlin el mago le jure en Danza Macraba al proto ratón Mickey que volverá con su "saco mágico" a devolverlo a la realidad, Mic­key no recupera la calma. Ni Merlin lo saca del bahído.

Walter Graziano acaba de editar un nuevo libro de pronósticos económicos. Quien es­cribe se sintió un poco erido en el amor propio al sentirse, después de tanta investiga­ción periodística, un poco engranaje de una maquinaria que ahora nos dicen, cayó des­pués de MATRIX. Sinduda no es tan así, basta con leer un poco de esa literatura para descubrir la trama de la mentira.

Hace poco también se editó una biografía (autorizada o no, tiene inventiva) sobre el "Coti" Nosiglia. Inventor de la Mesa Coordinadora del Partido Radical. Esa sombra que sobrevoló los ochenta y que nunca se ientendía bien si era un monstruo con cuatro patas o qué.

Releyendo y sobre todo reescribiendo en torno a esa literatura es como nadie se salva de sentirse en alguna forma el engranaje que le falta como informante al cuadro de conducción para que este no termine sientiéndose loco del todo. Uno fue enloqueciendo a la par que sus jefes pero no pudo darse cuenta hasta que se vio re­produciendo. Esa es la ley, dicen.

En la ciudad todo es posible cuando cualquiera puede sentirse que ha llegado al éxtasis de la creación artística y puede no inmutarse por un formulario rechazado. No bien un trabajo pe­dagógico paralelo, cualquiera que fuese, vuelve difícil que la telaraña se vuelva una ficción insostenible, ese es el escudo que los gurúes de la información empuñan como una excusa, la ficción esclarecedora.

Tomás Abraham, el filósofo, intentó hacer algo con toda esa farrafada, y a la distancia las alusiones eruditas a la filosofía (Erasmo, Platón, Ockham, Hume) no soportan todo el peso de la pragmática editoria­lista que en última instancia sostienen esas 500 y tantas páginas.

La mentira se hace insostenible en la literatura de divulgación periódica. Con ese axioma, casi hipótesis ya, se cae a su vez aquel que se le adjudica a Hegel, acerca de la lectura periódica de diarios. Hoy hasta parece paródico que lo hubiesen siquiera pensado, en una época en que el concepto de información no existía. Pero Marx, no.

¡Marx!

Por suerte, digo, existió alguna vez la universidad y no ese sonsonete de repeticiones fisonómicas. Comentarios tergiversados, sanata y técnica bibliófila, mechada con un sistema homogéneo de conocimientos científicos. Nunca esa retórica se arrimó a los anatemas profanos, sino tal vez al vómito.

Verdades que ese sistema invulnerable va decantando, hace que de pronto aparezcan buenos libros. El de Tomás Abrahan no deja de serlo. Allí nos dice, promediando el final, que tal vez, el nuevo milenio nos espere con la consagración de un gran cambio: "la economía se cambió por el psicoanálisis."

Stuart Hall, en un artículo publicado en el nº 1 de Causas y azares del año 1994 ("Es­tudios Culturales: dos paradigmas") llega a una conclusión no del todo explicitada en las performances expositivas de argumentaciones académicas: hacia un lado de la tradición marxista se puede hablar de cultura e industria cultural, hacia el otro sólo hay sobrede­terminación y arquitectura estructural, es decir concreto. Raymond Williams, en Cultura y sociedad, utilizando esa metáfora, "desacelera" sus contrincantes continentales (Levi-Strauss, Lukacs) hablando de "cemento necesario para la organización social".




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El problema energético: cómo licita el nuevo gobierno

CRUCE DE OBJECIONES ENTRE SIETE INTERESADOS EN EL PROYECTO ELECTRICO

Línea NEA-NOA: pelea por una obra de US$ 800 millones



fuente: http://www.clarin.com/diario/2007/12/02/elpais/p-02001.htm

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Cosas de Bonelli, pero bue

DEFINICIONES EN EL GABINETE ECONOMICO DE LA PRESIDENTA ELECTA

Un ejecutivo de una automotriz será el secretario de Industria


Fernando Fraguío, el actual titular de la empresa automotriz Iveco, se integrará al Gobierno y será designado como secretario de Industria.

Fraguío recibió esa oferta de la presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner y la aceptó después de una consulta en el Grupo Fiat, del que Iveco es parte integrante.

Su incorporación es una clara ratificación del nuevo Gobierno de que la política económica intentará mantener un perfil productivo y de profundización del modelo industrial.


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CINE (NACIONAL) CON POLICÍAS

,apropósito del estreno de EL AURA de Fabián Bielinsky

Me myself

Un exotismo al que las circunstancias moderan, en torno a los peligros en que se advierten expuestos aquellos que acechan una confianza momentáneamente interrumpida en la conducta de algunos de los personajes que ahora intentan huir de la sospecha; infidencias ensoberbecedoras en las entrelíneas que constituyen los adelantos y retribuciones provenientes de la certeza de sí de la inocencia, y a veces socavadas por la mordaza amenazadora de la muerte; cosas que prevalecen más allá de la imaginación de quienes pretenden reponer la habilidad del asesino en los lugares en que por naturaleza solamente es el escritor el único que dispone.

En el Río de la Plata, el delito puede ser el deseo de abandonar una soltería persistente cuando en realidad se es víctima de la ambición de una muchacha del pueblo; también convertirse en dramaturgo afamado o recibir correspondencia en el seno de una casa de pensión decadente puede suscitar indagaciones aprensivas; son estas casas de pensión el ámbito en el que se registran la mayoría de los hechos delictuosos en el país fílmico hacia mediados del siglo XX y constituyen dos de las escena más privilegiadas por los directores cinematográficos. La figura del investigador, aquí no se da ni más ni mejor que en la literatura y mientras la figura real del personaje, el delincuente parece afluir de la frustración artística y la molicie empresarial, se sustituye ese pathos, o se lo interrumpe, con sucesivas interpelaciones entre los concurrentes del set. Recurso económico, en ese contexto las características habituales del policial holliwoodense se diluyen en las grandes productoras nacionales; la producción fílmica parece seguir las determinaciones del mercado tan sólo cuando las tramas de las narraciones se despegan del policial canónico a favor del rodaje de thrillers o melodramas policiales[1].


Los filmes consultados fueron:

Daniel Tynaire (1948), Pasaporte a Río.

Carlos Hugo Christensen (1948), La muerte camina en la lluvia.



[1] El melodrama policial encarna puramente los avatares del delito aislado, porque la figura principal parece desplazarse al rol del delincuente, sus estelas. Como si fuera el Paradise Lost de Milton en donde toda la atención se focaliza en los planes de Nosferatu, el thriller policial sigue paso a paso la manofactura del crimen.

II

LA DALIA NEGRA, de Brian de Palma

Consecuencia del intelectualismo, es sin duda, la heredada costumbre de simplificar. Proveniente, también sin ninguna duda, del organicismo, en sus múltiples acechanzas, hacer pasar por el tamiz de la cultura popular leyendas pertenecientes a las raíces de la humanidad misma, no logra, muchas veces “convencer al populacho”. La verdad es que salta siempre a la vista el falso montaje de facciones e intereses. Cuando el interlocutor balbucea, “el pobre, el mendigo” (de espíritu puede decir un progre optimista) duda.

La legendaria mentira que nos hacía pasar a todos los escritores por personajes cultos, quienes proveníamos de un clímax erudito que nos había hecho nacer con el Quijote memorizado y las novelas de Salgari releídas, cayó con la llegada del cine. La cos­tumbre de ir al cine quebró la ilusión de la torre de marfil y devolvió esas historias naci­das del hastío y la rapidez mental, al terreno horizontal de la reflexión. Pero un nuevo enemigo acechaba. Ahora, lo que se alejaba era la leyenda cinematográfica.

Referencias ocultas entre los fotogramas del celuloide, fueron logrando que los encar­gados de sintetizar la cultura en 120 minutos de los 5000 metros de cinta bruta de una idea, volvieran a efectuar un alejamiento respecto del destinatario, alejamiento que la cultura letrada tardó 400 años en hacer familiar al público ocasional de la literatura.

Más que enemigo, se convirtió en un peligro, en el demonio que cada realizador bus­caría evitar más allá del grado mercantil de sus objetivos artísticos. No hace mucho Bertolucci y Resnais, en una entrevista realizada por el conductor de la TV Francesa Bernard Stiegler, realizaron desde la pantalla una defensa de la edición y allí señalaban que incluso el fin económico es tenido en cuenta por los realizadores a la hora de decidir un corte, una determinación al equipo técnico.

La Dalia Negra, reciente trabajo de Brian de Palma (Los intocables) en un primer momento parece no escatimar con el recurso monetario, sin embargo, el derroche no habilita otra interpretación que la del genio, todo desde la butaca de un cine porteño. Así y todo, la sucesión de efectos intimidatorios tradicionales de los estudios de cine esta­dounidenses no despeja la duda acerca de la contundencia del argumento.

La película, desde el aspecto de la ruptura esquemática de la historia, recuerda a pelí­culas nacionales tales como Pasaporte a Río o Puerta Cerrada, donde el drama de la actriz de revista, envuelta en una pesadilla policial que, la hacía sufrir verdaderamente ante una situación paradójica. Este film de de Palma no morigera esa deuda con el cine ita­liano o mexicano. Pero tampoco se contiene a las referencias holiwoodenses.

Del marasmo de textualidad contenida en la película La dalia negra, de Palma me hizo recordar una en particular: El hombre equivocado. No recuerdo en este momento si finalmente el Henry Fonda es o no el ladrón que busca la policía pero sí permanece ese trabajo que sólo Hitchcock hubiese podido lograr en el que a medida que avanzan las pesquizas uno como espectador va dudando de la verdad que el actor encarna. Esto mismo funciona en la película de de Palma cuando finalmente la conciencia moral, pro­pia de los detectives, se abandona junto con el sentido y la coherencia.

Siguen en los filmes del creador de Eliot Ness las referencias a David Grifith y aquí el guiño se toma como una despedida a su maestro Robert Altman, quien también quedó alguna vez prendado por los vericuetos de Hollywoodland.



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